Desde el fracaso del paro nacional por la educación al aprendizaje y revisión de nuestras tácticas

Ayer vivimos una jornada de movilización, una jornada de protesta en donde se llamó a múltiples sectores sociales a participar del repudio “generalizado” en contra de la clase política por el avance en la promulgación de la LGE, y la nula disposición a integrar a los actores relevantes de la educación en la discusión pertinente.
Se generaron grandes expectativas sobre lo que iba a suceder ayer, diversos gremios y sindicatos anunciaron su asistencia.
El día de ayer, el movimiento estudiantil y el profesorado vivimos nuestra peor derrota mediática: la concentración en la plaza Los Héroes fue un fracaso.
Se ha explicado de distintas maneras las causas de la baja participación y del escaso impacto mediático de lo que con bombos y platillos se anunció como “paro nacional por la educación”, y estos obviamente difieren según el sector de donde provengan las opiniones. Tratemos, no obstante, de hacer un análisis frío y serio de lo que puede ser una gran enseñanza para nuestro movimiento, que por lo visto está en decadencia.
Propongo para este análisis, tener presente como comparación, la jornada de movilización nacional del 29 de Agosto del año pasado, en donde la CUT también participó. Movilización que si bien tampoco tuvo un gran alcance numérico (mucho mayor que lo que presenciamos ayer), produjo un impacto mediático sólo comparable a las movilizaciones estudiantiles del año 2006.
En ese sentido, podemos ver en primer lugar la gran diferencia propagandística que tuvo esa jornada de movilización, con nuestro paro nacional por la educación.
En el primer caso, el anuncio fue hecho con bastante anticipación, generando de distintos modos expectativas sobre un día en el que se pretendía paralizar el país.
Vimos muchos reportajes, comentarios, entrevistas y análisis de lo que iba a suceder. La CUT supo mantener el suspenso y el ambiente tenso provocado por una potente amenaza, en definitiva, existió un manejo mediático apropiado, que ciertamente pudo ser mayor, pero que al final obtuvo ciertos resultados.
En el caso del paro nacional, no vimos nada más que escuálidas afirmaciones hechas por el magisterio, un nulo manejo mediático por parte del movimiento estudiantil, y un bloqueo ad hoc hecho por los medios de comunicación (digo ad hoc, porque cuando se hace un buen manejo mediático, la censura de los medios de comunicación se ve rebasada por el interés ciudadano). En consecuencia, la gran mayoría de los chilenos no tenía conocimiento alguno sobre la concentración, ni mucho menos que era un llamado a paro nacional, las expectativas que surgieron sólo se dieron dentro del movimiento, y más aún, sólo dentro de las avanzadas organizadas.
En el caso de la propaganda hay otras cosas que decir. La semana anterior al 29 de Agosto, vimos como cada día aparecían afiches, lienzos, papelógrafos y rayados que anunciaban la movilización. En los gremios y sindicatos se hizo una preparación moderada, y todos los elementos movilizados se encargaron de hacer “correr la voz” entre los actores participantes.
El llamado a paro nacional, en cambio, se mantuvo oculto en las sombras de las organizaciones, y eso se reflejó en que en la concentración sólo aparecieron los dirigentes, las grandes masas incluso mostraron disconformidad con paralizar las actividades.
La falta de preparación no permitió la posibilidad de discusión, la imposibilidad de la discusión no hizo más que presentar este llamado como una mera imposición. Podemos decir en este aspecto, que la derrota de la jornada de ayer no fue de los actores, sino más bien de las organizaciones convocantes.
Visto el manejo mediático y la preparación de la concentración, es necesario analizar en segundo lugar, la participación de las masas en la movilización.
Los cálculos de carabineros estiman que ayer se presentaron cerca de 4000 manifestantes, las cifras del magisterio hablan de una mayor cantidad.
Los que participamos de la movilizaciones podemos calcular aproximadamente que los que asistieron a la jornada de ayer no sobrepasaron los 5000 manifestantes.
Sea la cifra que sea, la única conclusión concreta que podemos obtener es que el llamado a paro nacional fue un desastre, con una ínfima participación (tanto entre quienes asistieron a la concentración, como a los que supuestamente debían paralizar sus actividades), y que su impacto mediático y ciudadano fue, digamos, casi nulo.
Los errores de preparación comentados más arriba, explican en cierta medida las causas de la baja asistencia, pero también tenemos que analizar el contexto concreto de las personas a quienes se llamó a paralizar.
Tanto los estudiantes como los profesores vivieron un gran período de paralización de sus actividades, tanto por las tomas, como por los paros, las movilizaciones y los problemas internos. Dicha situación generó un malestar en la gran mayoría de los estudiantes y apoderados, que a pesar de nuestras esperanzas, no apoyan este tipo de movilizaciones (lo que en ningún caso quiere decir que no apoyan las metas de esta lucha).
El temor de perder el año escolar, en el caso de los estudiantes, las amenazas laborales en el caso de los profesores, y la ausencia de solidaridad social de los distintos sectores sociales, redundó en un paro nacional que fracasó, que en vez de demostrar una manifestación de fuerza, sólo dejó al descubierto la debilidad y decadencia de nuestro movimiento.
Por el contrario, a pesar de que la asistencia de la jornada de movilización del 29 de Agosto no fue lo suficientemente alta como para considerarla un paro nacional, sin lugar a dudas podemos decir que fue una demostración de fuerza y solidaridad sin precedentes desde hace mucho tiempo.
Las distintas movilizaciones a lo largo del país, la participación no solo de los dirigentes sino también de los trabajadores de las distintas ramas productivas y servicios sociales, hizo eco en las casas de las familias más humildes, sembrando esperanzas para cambiar las múltiples desventajas de las políticas económicas llevadas a cabo por la concertación.
El carácter transversal y su presentación como necesidad, hizo que el llamado a terminar con el neoliberalismo (proclama de dicha movilización), resultara en una gran discusión social, y en una erupción del malestar contenido por las grandes masas de asalariados de nuestro país. El apoyo ciudadano sin lugar a dudas fue inmenso.
Como es bien evidente a estas alturas, esa discusión y la posterior lucha que se dio no puede considerarse un éxito (sin duda, por el curso posterior que se dio a esa lucha), no obstante, el análisis es sobre la movilización, y los métodos para remecer mediáticamente a la sociedad, para de este modo, generar un estado de rechazo generalizado a las imposiciones políticas realizadas por la alianza tácita entre la concertación y la derecha.
La educación, manifestada en los estudiantes y profesores, ya no configuran una masa capaz de movilizarse para luchar contra la aprobación de la LGE. El gobierno se apura en sacar los dividendos políticos de nuestro desgaste, y la gran mayoría de los actores educacionales pierden las esperanzas de un cambio significativo en nuestro sistema de educación, a la vez que las reacomodan a la realidad concreta que se vive en nuestro Chile tercermundista.
El gran llamado al paro nacional por la educación, nos demuestra de manera espectacular el desvanecimiento progresivo de la lucha por la educación (que obviamente trasciende al rechazo de la LGE), y nos obliga a revisar nuestros métodos de combate para así no perder nuevamente la batalla contra los que defienden la educación regulada por el mercado.
Este fracaso, también nos insta a apresurarnos en nuestras tácticas contra la aprobación de la LGE, imponiéndonos como necesidad para nuestra sobrevivencia, un trabajo profundo y concertado, con la participación y voluntad de todos los actores, para que nunca más repitamos este vergonzoso espectáculo.
Aprendamos de este error táctico, (que fue demasiado atrasado para ser una respuesta a la aprobación de la cámara baja, y demasiado adelantado para hacer frente a la discusión del senado) que sólo el trabajo de masas nos va a llevar a obtener victorias políticas y conducirnos a nuestra meta real, que es la construcción y decisión social sobre el tipo de educación que queremos para Chile.

Onnet

Comentarios

Analisis Lùcido

Un lùcido y concreto anàlisis, de todas formas siguen contando con el apoyo de much@s anònimos, quizas el error, es descansar en organizaciones burocràticas y avidas de poder, como la CUT y el Colegio de Profesores, dirigidos por dos mediocres dirigentes sindicales, màs cercanos al poder que a los trabajadores, ambos usan sus asociaciones sindicales como trampolines de futuras elecciones parlamentarias. Creo que los estudiantes y profesores deben autoconvocarse, y dejar fuera a estos dos personajes: Martinez (PS) y Gajardo( PC). Adelante ACEUS, estàn dando una lucha digna y muchos ciudadanos los apoyamos incondicionalmente